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Elogio de la incomodidad

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Da-Vinci-Airplane

Esta mañana, amanecí un tanto cansado.  Las largas jornadas laborales, algunas preocupaciones coyunturales y el frio otoñal hicieron que mis ganas de salir de la cama fueran escasas.   Era tarde ya, casi las once de la mañana.  No quería salir de la cama, pero, cosa rara, tampoco quería seguir acostado.  Había mucho que hacer.  Comencé a pensar sobre aquella cuestión de posponer todo y dejar que el tiempo pase, pero no me sentía cómodo; nada peor que intentar pensar de mañana.  Se me ocurrió que nuestra red neuronal es como el motor de un auto:  hay que dejarlo calentar un poco antes de hacerlo andar, de lo contrario, se puede dañar.  Eso explicaría los malhumores que tienen algunos por la mañana (no es mi caso, pero sí soy excepcionalmente callado durante los primeros minutos del día aunque soy capaz de reir si me hacen un chiste.  Sólo que no emito palabra).   En fin, en eso estaba, cuando decidí levantarme y continuar el letargo en el sillón de la sala.  Encendí la televisión y me quedé asi… recostado mirando la tele –un modo de estar de dormido pero con los ojos abiertos-.  Comencé a hacer zapping y tuve una revelación.  Sin querer, lo pensé en voz alta: “El que inventó el control remoto, era un capo”.  Todavía más, imagine que el tipo estaba un día, tirado en un sillón y de sólo imaginar la incomodidad de pararse a cambiar los canales, se le ocurrió la idea.  Podía ser un palo… o unos robotitos invisibles… o un dispositivo que actuara con la voz; la génesis poco importaba.  La cuestión era superar la incomodidad.   Aquí, ya me había despertado y mi mente había tenido una idea: la incomodidad es la madre de las ideas, no tanto el ocio.  Podía quedarme tirado horas, ocioso en el sillón mirando la tele, pero de no tener control remoto, estar horas observando a un tipo que pinta una cerca con un artículo que no gotea y ahorra pintura, hubiera contrarrestado el efecto placentero del ocio mismo.  Afortunadamente, el control remoto me solucionó el problema mientras las operadoras estaban esperando mi llamada.

No pude dejar de pensar en eso durante todo el día:  La mayoría de los inventos o ideas, pudieron ser producto de una situación presente incómoda:   El papel higiénico para no tener que ir haciendo el pingüinito hasta el arroyo, la birome para no volcar el tintero, El fútbol para olvidar la muerte (El razonamiento pertenece a Alejandro Dolina), las escuelas para no tener que aguantar a los niños en casa, las muñecas inflables porque si, y las redes sociales para demostrar que uno es más que una cara bonita, incluso.. cuando no lo es.   También pensé en inventos más triviales como la máquina de vapor, la imprenta, la bicicleta, la escritura y la electricidad.

Tiempo atrás escuche que algún autor, hizo un recorrido histórico sobre los principales inventos de la humanidad y los atribuye a periodos de guerra.  Es cierto, el telégrafo, la pólvora, los automóviles, los aviones, internet y tantas otras cosas, nacen bajo el estímulo de las guerras, pero, es justamente la guerra lo que provoca ese presente incómodo.    Si el enemigo te corta el cable con el que te comunicas con tus aliados… digamos que la situación es  por demás, inconveniente.  En ese caso no te queda otra que inventar la comunicación sin hilos o aguantarte las ganas de saber que si invadieron Francia o todavía no.

Recordé además, algunos momentos de mi vida.  Momentos significativos personales en los que he producido cambios, en los que han sucedido cosas interesantes.  No hare un recuento.  Son cosas simples, pero importantes para mí.  Y caí en la cuenta de que casi todas fueron producto de un presente incómodo que deseaba superar o, al menos intentarlo.   Obtener una mejora laboral, mudarse a un lugar más confortable, abandonar el hogar paterno, ser presidente de la Nación o ir al cine, requieren, muchas veces, el motor de la incomodidad.  Poca iniciativa puede esperarse del que está cómodo.  La conformidad no es buena aliada de las revoluciones.   Desde luego, es más fácil decirlo que hacerlo.

Digo aún más… la incomodidad es madre de la creatividad, pero también genera ese impulso de ir hacia un estado futuro más confortable.   Ambos aspectos están en tensión.  Difícil encontrar un punto medio, tanto más, cuando uno está muy cómodo en un sillón y no le queda otra opción que levantarse para ir a trabajar.

Alguno pensará que ahora me ha dado por escribir con estilo posmoderno y evocar a los gurúes de la autoayuda; pero nada más lejos de la verdadera intención de estas líneas.  Francamente podría haber dicho todo esto en menos de 140 caracteres:

“Un presente incómodo es el motor de un futuro mejor.  Nada bueno ni creativo surge del conformismo”

Pero todavía no me siento cómodo con eso para expresar cosas que bien merecen un texto.

Sobre la televisión basura en Argentina

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El arte de vender basura


imagen de sitio: http://www.radiomundial.com.ve/yvke/index.phpQuienes hace más de medio siglo veían en el surgimiento de la televisión la posibilidad de llevar educación y conocimiento a la sociedad a través de ella, se sentirían muy defraudados si presenciarían la programación actual   Entre lo morboso y lo grotesco, la TV  se ha convertido en una especie de monstruosa tienda de las bajas pasiones.  Sin embargo, la decadencia de los contenidos televisivos no se condice con los millones facturados por los programas de mayor audiencia.  El mercado ha descubierto una veta para explotar las pasiones y los miedos más bajos del espectador; y el televidente medio, lo celebra ingenuamente.

Marco Denevi, ha sugerido en su cuento “El publico siempre pide más”  la actitud del espectador de exigir cada vez mayores grados de morbosidad.  En el cuento, un domador introduce la cabeza en las fauces de un león entrenado para apretar, apenas, el cuello del valiente hombre.   Luego, el público empieza a pedir mayor riesgo y el león es incitado a apretar más y más.  En su última función, el León mata al domador ante la algarabía general.

El cuento sitúa la violencia y el morbo del lado de un público demandante de tales productos.   Pero en el mundo real, hay mucho más que eso.

Situar la discusión sobre la suposición de un publico de naturaleza morbosa es caer en la trampa simplista que nos lleva a ignorar que hombres como Walt Disney, Orson Wells o Steve Spielberg realizaron verdaderos hitos de la historia del medio sin apelar en un solo momento al sadismo compulsivo.   Ciertamente, sus producciones han facturado millones de dólares explotando valores como la curiosidad, la creatividad, y la reflexión.

Actualmente, resulta innegable que la pantalla chica esta inundada de contenidos obscenos y de mal gusto.  Pero, ¿Por qué la gente los consume?; ¿Por qué no los rechaza?.   Simplemente porque la TV, con todas sus posibilidades, no ha logrado nunca, ni se lo ha propuesto, superar las ataduras del mercado reflejado en los números del rating. La lógica del mundo de los negocios dice que primero hay que crear la necesidad y luego explotarla; acto seguido, los productores, devenidos en hábiles mercaderes, han sabido generar morbosidad en el televidente y complementarla con artilugios propios del marketing.  La falta de respeto seguida del guiño cómplice, lo grotesco acompañado de sonoras carcajadas; la exposición de lo inmoral dentro del análisis racional que nos exime de culpas y nos coloca mas allá del suceso; constituyen meras formas de educar al espectador, practicas usuales que han generado un modo particular de ver al medio.  La receta se repite hasta el hartazgo.  Se crea la costumbre y a la larga, la necesidad.

En el otro extremo vemos programas educativos y producciones serias que navegan contra corriente para sostenerse en el aire debido a sus bajos niveles de audiencia.  La TV misma nos ha educado para entender que ver programas educativos es aburrido y, desde luego, el aburrimiento y la TV no pueden ir de la mano.  Claras excepciones son el ciclo “Algo habrán hecho” de Mario Pergolini y Felipe Pignia o las exitosas series ficcionales que la televisión argentina ha producido a lo largo de su historia.   Desde luego, el futbol y algunos programas de noticias han construido grandes audiencias haciendo hincapié en otras temáticas.

La proliferación de programas de TV basura es responsabilidad de los productores que los crean; y lo es desde su decisión temática.  Pretender que el espectador modifique la programación, sería como pretender que los pacientes modifiquen los protocolos de la medicina.  Desde luego pueden exigirlo, pero no está especialmente en su ámbito de acción el poder hacerlo.

Es necesario un cambio de conciencia acerca de lo que la televisión significa en el seno de la producción.  Aquellas personas vinculadas al medio deberían advertir que cuando el león ha cerrado demasiado las fauces, es mejor apelar a la imaginación y a la inteligencia de abordar otras temáticas que perder la cabeza en pos de un poco de rating.

 

Las nuevas tecnologías y la calidad de la información

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Las TICS modernas.  El desafío de la Calidad.


Edgar Morín ha puesto en evidencia las falencias del paradigma de pensamiento científico vigente durante todo el siglo XX.  Bajo la herencia de Descartes y con la pretensión de llegar al conocimiento verdadero, la ciencia a cometido en el método empírico el error de la disyunción y la reducción, formando lo que el llama “inteligencia ciega”1 pues, deja afuera la observación de lo complejo, de las dimensiones múltiples de sus objetos de estudio.  Individualizar y delimitar para establecer reglas generales bajo el supuesto de que todo el universo responde a un orden ha sido la tarea de la ciencia.  El paradigma ha mostrado sus limitaciones para analizar ciertos fenómenos. Como alternativa, Edgar Morin propone el modelo de pensamiento complejo para llegar a un conocimiento que, si bien no es exhaustivo, establece la premisa de que todo fenómeno es multidimensional y puede definirse por su núcleo aunque sus limites son difusos.  Los fenómenos que son estudiados por separado por distintas disciplinas deben ser pensados en términos de una transdisciplinariedad. (2)

Actualmente, el fenómeno de la comunicación globalizada ha despertado el interés de los estudiosos de varias disciplinas.  En las ultimas décadas, Internet a penetrado con una velocidad sin precedentes, transformando definitivamente nuestro modo de vida.  Es claro que por primera vez una gran porción de la humanidad puede acceder a un caudal de información que durante siglos estuvo restringida para sólo unos pocos sectores.  Esto representa la superación del mensaje unidireccional de los medios tradicionales y presenta grandes potenciales para la educación.  Las ventajas son aun mayores con el advenimiento de la web 2.0 en el que el usuario es además, productor de contenidos con lo que la comunicación toma ahora un aspecto democrático que los gobiernos han intentado controlar sin éxito.  La estructura misma de la red de redes garantiza la libertad por la que pugnaron los intelectuales parisinos en 1968.  Sin embargo, el fenómeno avanzó aceleradamente escapando a la reflexión sobre algunos puntos.  Uno de ellos refiere a las reglas de juego en la producción de mensajes en cuanto al contenido semiótico el segundo, las consecuencias que la saturación de información circulante, esta produciendo en nuestra sociedad.

Manuel Castells ha afirmado:“la comunicación es una necesidad esencial, tal vez el proceso primordial de nuestra especie” 3y esto se remonta a los origines de la humanidad.   Desde que le hombre comenzó a usar su razonamiento, empleó su intelecto para cubrir las limitaciones del propio cuerpo.  Asi comenzó a desarrollar herramientas cada vez mas complejas siendo el lenguaje un instrumento esencial para su evolución como ser social.  La necesidad de comunicarse llevó a la creación de tecnologías cada vez mas complejas; que servían al propósito primordial de relacionarse con los demás.  De ahí, las tecnologías son el reflejo de sus necesidades, pero también de sus valores.   Visto desde este punto, se ve la revolución tecnológica como consecuencia de un proceso evolutivo que no se detiene; por el contrario, se mantiene en movimiento y con rumbo incierto ya que los valores sociales y las necesidades cambian de modo imprevisible.  No hay linealidad en este aspecto. Edgar Morin puntualiza su complejidad al señalar que las cosas no ocurren mediante la ley de causa y efecto; sino a través de un principio de recursividad; en la que la sociedad es producida por las interacciones de los individuos, pero la sociedad, una vez producida, retroactúa sobre los individuos y los produce.

Sobre este punto se sitúan varias discusiones ya que las visiones son a veces pesimistas y otras tanto de optimismo exacerbado.   Martín Gordillo ha definido a los primeros como tecnófobos y a los segundos como tecnófilos.4

Para abordar el tema, es necesario tener en cuenta estos aspectos.  Las tecnologías de la comunicación son productos humanos tanto como los mensajes que circulan por y a través de ellas.  Por lo tanto, todo es asimilable y comprensible.  Ninguna producción humana debe ser ajena a nuestro entendimiento  El principio dialógico del pensamiento complejo puede guiarnos en la comprensión del fenómeno.  No se puede pensar a las tecnologías de la información y  la comunicación (en adelante TICS) sin pensar al ser humano las crea.  Del mismo modo, el ser humano sufre una mutación de su modo de pensar bajo la influencia de las nuevas tecnologías.

Internet y la telefonía móvil han cambiado la forma de comunicarse.  Las comunicaciones en red han creado una nueva forma de sociedad conectada perpetuamente y participando activamente en la producción de los mensajes: una sociedad de redes saturada de información y contenidos.  Respecto de esto, Alejandro Baricco ha señalado que estamos presenciando un declive del conocimiento profundo a favor de una comunicación mas fluida.  Para él Internet y sobre todo google ha comunicado a millones de personas poniendo a su alcance la producción de contenidos y saberes que  se contraponen con los saberes profundos adquiridos de los libros por la burguesía intelectual.  Baricco se fija en el caso del buscador google, desde el cual se puede acceder a distintas esferas del saber por medio de los contenidos de de la web.  Las formas de incorporar información rápida pero superficial a la vez, ha producido una mutación en la forma de sentir y de pensar.  Los saberes se adquieren ahora a través de un recorrido superficial por los contenidos.  La calidad de los contenidos es sacrificada y el ser humano comienza a incorporar esa costumbre de acceder al saber en un mero recorrido por contenidos faltos de calidad.  No es necesario profundizar en ningún ámbito, dice, pues todo puede relacionarse de manera veloz.  asi, “la idea de que entender y saber signifique penetrar a fondo lo que estudiamos hasta alcanzar su esencia (…) está muriendo: la sustituye la instintiva convicción de que la esencia de las cosas no es un punto sino una trayectoria” 5.  Mas allá de las lamentaciones, Baricco comprende que la trivialidad de las producciones del saber es tan solo una respuesta a las demandas del mercado y establece paralelismos con la producción de libros que ha seguido con anterioridad el mismo proceso. Volvemos a encontrar aquí el reflejo de los valores de la sociedad en la creación de las tecnologías.

Franco Berardi Bifo, en su libro “Generacion Post Alfa”, profundiza aun más sobre el aspecto de los contenidos y coincide en que la sociedad es quien demanda este tipo de contenidos.  Desde una perspectiva marxista, equipara el mercado al concepto de infosfera donde la información es producida para el consumo rápido.  La producción siguiendo los principios de producción acelerada del capitalismo.  De esta manera, el mercado se ha introducido en la red que se suponía libre y amenaza con monopolizar la producción del sentido a través de la recombinación de significados de la información.  Ha transformado la información en mercancía produciendo patologías en los individuos que no pueden asimilar el bombardeo a causa de las diferencias de procesamiento del cerebro humano respecto de las TICS.  Particularmente señala la Dislexia como “una incapacidad de mantener la atención concentrada por mucho tiempo en el mismo objeto”6.   Esta patología se traslada a los procesos cognitivos y al comportamiento social.  Se ve claramente que esta saturación de productos semióticos produce cambios so drásticos sobre la sociedad toda.  Pese a todo, el ser humano intenta asimilar, acelerar su capacidad cognitiva con psicofármacos estimulantes.  Así, entra en un estado de depresión que el sector empresarial aprovecha para inducirlo al consumo.  El individuo, en su intento por integrarse al mercado que ahora se ha introducido en la red y funciona de manera acelerada, experimenta una mutación posthumana que acelera su capacidad de atender a estímulos rápidos y variados.  Sin embargo, esta capacidad va en detrimento del pensamiento critico y de la reflexión.  Las emociones profundas y los valores eticos quedan relegados y se atrofian progresivamente.  Las TICS comienzan a atentar contra los valores del humanismo y el progresismo.

El desafió del nuevo milenio consiste en cualificar los contenidos de los mensajes. Para Bifo, se trata de una militancia en el que el nuevo proletariado virtual; el cognotariado; debe asumir una actitud de confrontación hacia los mensajes del neoliberalismo de la red.   Se trata de crear nuevos contenidos y que promuevan la imaginación y la reflexión.

Sintetizando, las TICS modernas muestran un potencial incalculable para el desarrollo de una sociedad de redes con acceso a la información; sin embargo, la educación y la toma de conciencia debe acompañar este proceso para evitar que la circulación de mensajes y de significados lleven a una transformación social de individuos superficiales. El estudio de las tecnologías debe abordarse mediante el paradigma del pensamiento complejo pues esta en evidencia que excede el ámbito de la ciencia electrónica en el momento en que produce transformaciones cognitivas, psíquicas, económicas y sociales.

Siendo que la tecnología es producto humano y reflejo de sus valores.  La educación debe fomentar el pensamiento critico y la creatividad.  De este modo se estarán creando individuos innovadores, con capacidad selectiva frente al bombardeo de información y con conciencia de que los mensajes de calidad reatroactuan sobre la sociedad produciendo justamente eso, una sociedad de calidad.

 

 

 

 

fuentes:

1- Lucía Solís  – www.pensamientocomplejo.com.ar EL PENSAMIENTO COMPLEJO –ultima visita 27/05/08

2—Lucia Solís.  Op. cit.

3- Pascual Mayte.  En que mundo vivimos. “conversaciones con Manuel Castells” .  Ed. Alianza.

4—Martín Gordillo, Materiales para la educación.  Grupo Norte. España-

5—Alesandro Baricco. Los Bárbaros; Ensayo sobre la mutación.  Barcelona, anagrama 2006

6—Franco Berardi Bifo.  Generación Post Alfa ”trabajo cognitivo y capital recombinante” buenos Aires, Tinta Limón, 2007.

 

 

Facebook: Sobre la galletita de la fortuna y otros tests sin sentido

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En conversaciones con Paula, amiga de la red y de la vida real surgió la pregunta: ¿Por qué hacemos los test de Facebook?
Son, en general, superficiales, tienen faltas de ortografía y los resultados tienen muy poco de racionalidad.
Hay que saber algunas cosas:
Cada vez que hacemos un test, se nos aparece una ventana de dialogo en la que debemos clickear para permitir que la aplicación tenga acceso a nuestra información personal. Estos es; toda la información personal que hemos volcado en Facebook. Amigos, intereses, comentarios, etc. Pero… ¿A quien le damos el acceso a esa información?…. No lo sabemos. ¿Por qué no lo sabemos?. Simplemente, porque Facebook, al ser una aplicación cerrada, no permite ver quien esta detrás de eso. No podemos ver lo que ocurre detrás del gran teatro. Los usos que se dan a nuestra información, permanecen en el misterio.
Si tenemos en cuenta que las redes sociales serán –si es que aún no lo son- el modelo de organización del mundo, en el milenio que empieza; el tema merece un poco de interés.
¿Por que?
Aquí retomamos la pregunta principal. ¿Por qué hacemos los tests de Facebook?
Algunos contestaran por aburrimiento por diversión o porque no tienen nada mejor que hacer en ese momento. Personalmente creo que al aburrimiento puede matarlo tanto un test de Factbook como la TV o salir a dar un paseo. Sin embargo, el uso de test virtuales va en crecimiento y muchos, aunque no tengan plena conciencia de ello, Los hacen por costumbre.
La costumbre es una conducta que se repite. Las conductas repetidas y reflejadas en un entorno social (En este caso Facebook) terminar por proponerse como modelos o más bien, modas. Los tests; están de moda. No es ningún descubrimiento mío. La sociedad siempre ha tomado a la moda como costumbre
Cuando la costumbre se profundiza… cuando realmente pasa a ser una costumbre automatizada.. la costumbre se transforma en cultura.
La cultura es un conjunto de costumbres en sentido amplio; pero fundamentalmente, la cultura es una necesidad humana pues necesitamos de ella y de sus pautas para estar integrados socialmente. Para funcionar como individuos dentro de una sociedad determinada, debemos compartir sus pautas culturales o al menos comprenderlas. Se trata de la adaptación al grupo.
Cuando hacemos tests de Factbook compulsivamente, lo que estamos generando es costumbre que deviene en cultura. Y es esa la cultura que estamos creando.
No se trata de echarle la culpa a Facebook. Se trata de ser conscientes de que la costumbre genera cultura. Y la cultura, una necesidad. Cuando la necesidad ha si do creada, no pasa mucho tiempo hasta que algún genio mercantil se muestre dispuesto a satisfacer nuestra necesidad cultural a cambio de un dinero. Este hecho lo conocen muy bien aquellos que estudian marketing pues, una de las mas efectivas recetas para el éxito comercial sugiere crear una necesidad y luego vender el producto que la satisfaga.
Lo saben tambien aquellos que actualmente están comprando puntos en aplicaciones informáticas con su tarjeta de crédito. Comenzaron por costumbre, construyeron modas y crearon cultura. Ahora pagan unas monedas por mantener la vigencia y el estatus social en esta virtualidad de la sociedad.
Aceptar las faltas de ortografía en los test, permitir que personas accedan a nuestra información desde al anonimato y desconocer los fines y usos que se dan a los datos es, tal vez, una actitud que debemos reconsiderar antes de clickear en el botón PERMITIR. EL dato público de que Factbook es a pocos años de su creación, la base de datos mas grande de la historia, ratifica la importancia de reflexionar sobre ello.